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PAQUETE MENSUAL

Nutrición + Homeopatía-Acupuntura

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Paquete 1 – Reducción de peso

Consulta Nutricional (2 sesiones x mes)

Consulta + terapia con acupuntura u homeopatía (2 sesiones x mes; incluye medicamento)

MX$950.00

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Paquete 2 – Tratamiento contra enfermedades como: diabetes, hipertensión, colesterol y triglicélidos altos, gastritis, colitis, estreñimiento crónico, anémia, etc.

Consulta Nutricional (2 sesiones x mes)

Consulta + terapia con acupuntura u homeopatía (2 sesiones x mes; incluye medicamento)

MX $1,000.00

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Paquete 3 – Tratamiento contra enfermedades + Masaje terapéutico

Consulta Nutricional (2 sesiones x mes)

Consulta + terapia con acupuntura u homeopatía (2 sesiones x mes; incluye medicamento)

Masaje terapéutico con técnicas orientales para fortalecer tu salud (cama de fisioterapia térmica, con duración de 30 min. por sesión, 2 sesiones x mes)

MX $1,300.00

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LN. Mariana Núñez Urquiza. Licenciada en Nutrición Clínica (CP: 6638657)

Dra. Karina Guerrero Barrón. Médico Cirujano y Homeópata especialista en Acupuntura y Herbolaria China (CP: 6204207) 

VERANO PELIGROSO

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¡Ah! El verano… Temporada de sol, calor, vacaciones, tiempo libre, niños en casa, tiempo para descansar y experimentar cambios de horario, de rutina y ¿Por qué no? ¡De alimentación! Con frecuencia, aunque he de decir desde mi punto de vista profesional, también con pocos argumentos que lo justifiquen, la temporada vacacional es “pretexto” para relajarse en varios aspectos, ¡Incluso en los que menos se debería! Hablemos más concretamente, en cuestión de ejercicio y la alimentación.  Se nos hace lógico pensar en las vacaciones como algo que nos “libera” de toda responsabilidad y… ¡Es cierto! Bueno, si se es un niño de sexto de primaria o de segundo grado de secundaria, ¡Ese argumento es totalmente irrefutable! Pero cuando se es adulto, se trabaja y se tiene una rutina más o menos constante y poco afectada, la verdad sea dicha, por los ciclos escolares y sus periodos vacacionales; entonces no hay mucho que defender. Las vacaciones son periodos que nos cambian la rutina, pero siendo honestos, esto solamente ocurre en aspectos muy específicos y la mayoría de las veces controlables. Pongamos como algunos de tantos ejemplos, dos casos muuuy comunes: Caso 1: Si soy empleado y tuve la suerte de contar con 3 a 7 días de vacaciones en ese semestre, aunado a un buen fondo de ahorro,  lo mejor que me puede pasar, sería poder tomarme unas vacaciones de unos cuántos días fuera de la ciudad; situación en la cual seria muy respetable el hecho de que se quiera disfrutar la comida del hotel o de la ciudad que vistamos;  “Que no siempre se llega a hoteles que tengan gimnasio y que por tanto no se pueda hacer ejercicio durante esos días”,  “Que no siempre se tiene a la mano las opciones más sanas de comida”, etc. ¡Totalmente cierto y aceptable! Pero el periodo de “destrampe” es perfectamente limitable a esos días fuera de casa y,  una vez volviendo a nuestra respectiva ciudad y a la vida laboral normal, lo correcto  sería retomar la rutina cotidiana: comida casera, horarios fijos de comida,  rutina de ejercicios, tomar agua suficiente etc. Pues en realidad ¡No existe motivo alguno que nos impida hacerlo! Aunque el verano dure 2 a 4 meses, no hay trabajo (Y si saben de alguno ¡Por favor avísenme para aplicar lo antes posible!) que abarque enteramente dicho periodo vacacional, por tanto no hay porque relajarnos tanto en periodos que no lo requieren y/o en aspectos que son perfectamente controlables. Caso 2: Si son los niños los que salen de clases para cubrir un periodo vacacional de 1 a 2 meses,  la rutina lógica e indiscutiblemente cambiará, pues de momento tendrá que tener a sus niños más tiempo en casa; cosa que a la mayoría “los agarra de bajada” y la desesperación o la falta de costumbre a la presencia de 24 hrs. De los niños en casa, nos hará caer en una rutina de “consentir” a los chiquillos ¡Con tal de que se queden quietos y no den lata!. ¡Ah Pero además, no crean que ahí se queda la cosa! Se consiente a los niños y ¿Por qué no? De paso, se consiente uno también; “Que hay que llevar a los niños a pasear y a comprarles un helado y… ¡Por supuesto! La mamá y/o el papá se comen “Uno” o “Unos” cuantos para acompañar a las criaturas”; “Qué ya me traen mareada con tanto grito estos chiquillos latosos que tengo en casa?… ¡A rentarles una película y rellenarlos de refresco y palomitas para que dejen de gritar!”, etc. Los índices de consumo de golosinas, “chacharas” y comida chatarra se incrementa notoriamente en época vacacional ¿Cómo por qué? ¿Qué no tendría más lógica que si se cuenta con más tiempo libre durante las vacaciones, sería más fácil picar fruta y/o verdura para los niños? O en el mejor de los casos, inventar recetas de postres o platillos en versiones sanas, para elaborarlos junto con ellos? ¿Qué no si están los niños en casa igual se les puede organizar una serie de actividades o juegos que los recreen, entretengan y que sobre todo los cansen, en lugar de mantenerlos reposando tanta energía frente al televisor?  Y casos como los anteriores… ¡Varios!: que de sorpresa le llega la familia entera a comer, desayunar y cenar en su casa durante 1 semana entera (Si bien le va…) y a su parecer, todo parece indicar que tiene la obligación de consentirlos y tratarlos bien. Que no dan ganas de hacer ejercicio o que aunque uno desee hacerlo, los gimnasios cierran (Sólo algunos) durante el periodo vacacional, etcétera, etcétera, etcétera.  Situaciones que nos cambien la rutina pueden haber muchas; de colores, olores, y sabores varios, en diferentes periodos del año, en situaciones esperadas y otras cuantas totalmente no planeadas, etc. Las soluciones o respuestas a dichas situaciones pudieran ser varias, pero con actitud positiva puede tomarse siempre una mejor forma de proceder. No importa cuan latosos estén sus hijos por el clima, igual los puede calmar con un saludable postre de frutas casero,  que con un paquete de mantecadas; pero el resultado entre la elección de una u otra elección, dará una diferencia abismal, por favor…  ¡Tómelo en cuenta este verano!

PROTÉGASE CON HIERRO

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Hoy hablaremos de un problema “silencioso”  muy común hoy en día, especialmente en la población joven;  que por sus hábitos de rutina (desorden en los horarios de comida, “malpasadas”, selección incorrecta de alimentos, etc.) se han vuelto más vulnerables a esta afección de la composición de la sangre. ¿Lo peor? Que como a veces el estado general de los jóvenes de hoy en día es estar cansados y acelerados todo el tiempo (Síntomas que junto con la “palidez” son característicos de la anemia) difícilmente los contemplamos como focos de alerta  en nuestros “chavos”.  Para entender qué es la anemia, basta con recordar la importancia del oxígeno en nuestro cuerpo (Y no estoy hablando solamente para respirar) El oxígeno que inhalamos no se queda en los pulmones; el cuerpo entero lo necesita como combustible del cerebro y demás órganos y tejidos, para funcionar correctamente. El oxígeno llega a todos esos órganos a través del torrente sanguíneo, transportado por los glóbulos rojos, que son fabricados en la médula ósea y son los “transportadores” responsables de llevar  este oxígeno hasta todos los órganos del cuerpo. Los glóbulos rojos contienen hemoglobina, una proteína que se une al oxígeno en la sangre. Para fabricar suficiente hemoglobina, el cuerpo necesita tener mucho hierro (Cuya fuente principal son los alimentos que ingerimos).  Una vez aclarado todo lo anterior, entenderá mejor que LA ANEMIA ocurre cuando una persona tiene menos glóbulos rojos de lo normal; cosa que puede ocurrir por tres razones básicas, cada una asociada a un tipo diferente de anemia: 1. Porque hay una pérdida glóbulos rojos = Anemia secundaria a la pérdida de sangre drástica por algún accidente o lesión importante o por pequeñas perdidas de sangre durante un periodo prolongado; como en el caso de quien menstrúa mucho durante muchos días. 2. El cuerpo está produciendo una cantidad insuficiente de glóbulos rojos  (Anemia Ferropénica) = Este tipo de anemia es la más frecuente entre los adolescentes y se da cuando la dieta es deficiente en hierro. Sin hierro suficiente en el cuerpo, la producción de glóbulos rojos en el organismo se vuelve deficiente; cuando la concentración de hemoglobina y la producción de glóbulos rojos caen por debajo de lo normal, entonces se dice que la persona padece Anemia por deficiencia de hierro. Otras causas de deficiencia de hierro pueden ser ciertas infecciones o enfermedades crónicas, ciertos medicamentos y quimioterapias (Que afectan directamente la función de producción de la médula ósea) así como el consumo deficiente de la Vitamina B12 y ácido fólico en la dieta.  3. Porque se están destruyendo glóbulos rojos en su cuerpo (Anemia Hemolítica) = En una persona con anemia hemolítica la vida media de los glóbulos rojos es más corta de lo normal, por lo que al morir los glóbulos rojos antes de tiempo, la médula ósea no se da abasto para compensar esta pérdida y mantener una cantidad adecuada de glóbulos rojos en sangre. Esto puede ocurrir por diversas causas como: una respuesta secundaria a determinadas infecciones o medicamentos o por una reacción anormal del sistema inmunológico donde el organismo produce anticuerpos que atacan y destruyen a los glóbulos rojos por error. ¿Qué hacer para mejorar el consumo de Hierro en nuestra dieta y en la de nuestros hijos, para evitar trastornos como la Anemia? La absorción de hierro se puede afectar e incluso impedir,  por el consumo excesivo de algunos alimentos, como: café, el tés (Especialmente té negro) refrescos e cola (Coca, Pepsi, etc.), toda clase de bebidas alcohólicas, salvado de trigo y bebidas a base de soya; y por el contrario su absorción se puede mejorar con el consumo de VITAMINA C, hallada principalmente en frutas y verduras cítricas como: naranja, toronja, mandarina, fresas, guayaba, pimientos verdes, tomates, jitomates, las verduras de hoja verde y las papas. // Se recomienda consumir por lo menos cuatro a cinco porciones de 90 gr. De carne roja a la semana, tratando de utilizar cortes magros como: molida, falda, cuente, bistec de res o de cordero. Los otros tres o dos días de la semana, puede utilizar 120 gr. De carnes blancas como carne de pollo o pavo y pescados y mariscos como: atún, sardinas, charales, salmón,  ostras u ostiones y camarones. // Otras fuentes de Hierro son: huevo (especialmente las yemas), cereales fortificados con hierro, caldos o jugos de carne concentrados (Naturales).  // El hierro NO-HEM proveniente de hortalizas, frutas, granos y suplementos; es menos absorbible pero igual de importante y lo puede encontrar en: frutas deshidratadas (ciruelas pasas, uvas pasas, albaricoques), leguminosas (como: habas, garbanzos, lentejas,  frijoles, etc.), semillas (como: pepitas de girasol, almendras, nueces de Brasil o  de la India, cacahuates, etc.) verduras color verde oscuro como: brócoli, espinaca, quelites, verdolagas, acelgas, hojas de la planta de amaranto,  col,  espárragos, hojas de diente de león, etc. //  Los granos enteros provenientes del trigo, mijo, avena, arroz, cereales integrales, etc. Son buenas fuentes de hierro, pero deben de ser consumidas con moderación, pues el exceso de fibra impide la correcta absorción de hierro.

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Masaje terapéutico con técnicas orientales para fortalecer tu salud (cama de fisioterapia térmica, con duración de 30 min. por sesión, 2 sesiones x mes)

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LN. Mariana Núñez Urquiza. Licenciada en Nutrición Clínica (CP: 6638657)

Dra. Karina Guerrero Barrón. Médico Cirujano y Homeópata especialista en Acupuntura y Herbolaria China (CP: 6204207) 

¡MUEVE TU CUERPO!

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Así es mi querido lector,  nos ha llegado la época de la vanidad, de la prisa por perder peso, de romper el cochinito para invertir nuestros ahorros en entrar (¡Por fin!) a un buen Gimnasio y asesorarnos (¡Ahora si!) Profesionalmente para lograr lucir esa “escultural figura” que siempre deseamos presumir ante los ojos de cualquier Turista o Residente de las bellas playas de Cancún, Mazatlán, Puerto Vallarta, Ixtapa, Los Cabos, etc.  ¡O cuando menos! De aquel vecino que sabemos que por “fisgón”,  nos pueda descubrir en  plena sesión de bronceado en nuestro paradisíaco  “Acapulco En La Azotea”. Si, la idea de lucir firmes y tonificados en épocas de calor nos resulta tentadora por el simple hecho de vernos bien, pero ¿Sabía usted que el ejercicio aporta mucho más que músculos tonificados y pérdida de peso casi garantizada? ¿Sabía que disfrutar de los beneficios de hacer ejercicio en cualquier época del año también nos proporciona vitalidad y salud los 365 días del año con sólo dedicarle 1 hora,  3 a 4 días a la semana? En lo personal, yo me considero de las personas que cree en el fomento del ejercicio no sólo por la parte física que, por obvias razones es muy importante para las personas (Ya que contribuye al mantenimiento de un peso corporal sano, aumentar la movilidad y la masa muscular, proteger contra la pérdida de masa ósea, etc.) Sino también por su efecto en la parte emocional (Liberar tensiones, reducir los niveles de estrés y aumentar la autoestima). En general,  todo lo anterior contribuye a que el cuerpo y el individuo se encuentren más relajados; y  un cuerpo relajado es mucho más receptivo a cualquier tratamiento (Especialmente en temas de nutrición). De hecho, existen varios estudios que han demostrado que las personas que hacen ejercicio además de tener menos probabilidades de padecer enfermedades del corazón, presión arterial alta y niveles elevados de colesterol, también son menos propensas a caer en crisis de estrés,  ansiedad, depresiones o conductas compulsivas (Como comer o “picar” a todas horas y de todo lo que se encuentre a menos de 1 metro a la redonda).  Pero además… ¿Qué cree? Las personas de cualquier edad y nivel de acondicionamiento físico pueden enriquecerse de todos estos beneficios,  realizando cualquier tipo de actividad física, ya sea dentro o fuera de un gimnasio o de casa (¡Sin tener que gastar de más!) Ya sea en carreras, caminatas, tallar ropa, baile de salón, subir y bajar escaleras, ejercicios aeróbicos acuáticos, jugando “bote pateado”, etc. De tal suerte que el pretexto de ahorrar sólo una vez al año para entrar al Gym sólo durante la época de verano (Pues sería imposible tener acceso a las mensualidades de un gimnasio todo el año) no es ya argumento para no estar activo y disfrutar de los beneficios de una rutina de actividad física todo el año. Ahora bien… Hablemos de las posibilidades de fracaso al iniciar una rutina de ejercicio sin asesoría profesional (Créame que si usted tiene más de un año “sin mover un dedo” y de repente de la nada decide un día irse a correr un maratón sin previo entrenamiento; la experiencia será tan traumática por el inevitable dolor de “chamorritos”, secundaria tan “brutal” sesión de ejercicio,  que ¡Seguramente nunca querrá volver a hacer ejercicio!). Es por eso que antes de iniciar un programa de ejercicio, aunque pueda sonar exagerado, lo primero que debe hacer es consultar a su médico o profesional de la salud de confianza (Nutriólogo, entrenador físico, etc.) Especialmente si tiene alguno de los siguientes factores de riesgo: se encuentra bajo tratamiento médico por prescripción médica, si ha tenido alguna vez algún tipo de problema cardiovascular (Como un ataque al corazón), si es diabético, si tiene problemas en los huesos o las articulaciones, si sufre de presión arterial alta y no toma medicamentos para controlarla, si tiene antecedentes familiares de enfermedad arterial coronaria o pulmonar, si es un hombre mayor de 45 años de edad o una mujer mayor de 50 años de edad, y no está acostumbrado ni siquiera a niveles moderados de ejercicio físico, es fumador de larga evolución y/o si padece sobrepeso importante e incluso, obesidad; todo con la finalidad de obtener orientación e información sobre qué ejercicio puede o no debe hacer. Existen 3 tipos de ejercicios: cardiovascular, de fortalecimiento y de flexibilidad. El ejercicio cardiovascular también se denomina ejercicio aeróbico y es el que emplea los músculos grandes y puede realizarse durante largo tiempo. (P.Ej.  Caminar, trotar, nadar, andar en bici, etc.) Estos tipos de ejercicios hacen que el organismo use el oxígeno de manera más eficiente, brindando así beneficios más directos pare el corazón, los pulmones y el aparato circulatorio. Los ejercicios de fortalecimiento y flexibilidad se denominan ejercicios anaeróbicos y aunque no brindan beneficios cardiovasculares directos, sí fortalecen los músculos y los huesos. Los ejercicios de fortalecimiento requieren un esfuerzo intenso pero de corta duración. Los ejercicios de flexibilidad, que también son anaeróbicos, tonifican los músculos al estirarlos y pueden prevenir los problemas musculares y de las articulaciones más adelante (P.Ej. Yoga, Pilates, Tai Chi, etc.). Un programa de ejercicio bien equilibrado incluye algún tipo de ejercicio de cada categoría. Un mínimo de 20 minutos de cualquier ejercicio, tres o cuatro días por semana es suficiente para mantener un buen nivel de condición física. ¡Cualquier tipo de movimiento es bueno! Incluso la limpiar la casa y hacer labores de jardinería. (¡Así que ya no hay pretexto!) Aunque,  si además desea adelgazar, deberá realizar algún tipo de ejercicio cardiovascular extra durante 30 a 45 minutos (O más), cuatro o más días a la  semana.

OJOS QUE NO VEN… ¿PANZA QUE NO SE LLENA?

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Y para quien no lo crea,  tan sólo póngase a pensar: ¿ Cuántas veces se ha puesto a dieta programando su ser a nunca más comerse una pieza de pan, un dulce de chile, una rebanada completa de ese delicioso pastel que tanto le encanta o de su pizza favorita?  ¿Cuántas? ¿Cuántas veces sólo “pellizca” aquellos alimentos que le encantan, para no quedarse con la culpa de haber roto la dieta comiéndose ese dulce, ese pan, ese pastel, esa enchilada o ese tamal; pero tampoco quedarse con el antojo? Seguro más de unas diez (mil) veces… ¿Y sabe qué es lo peor? ¡Que se queda con la conciencia tan tranquila porque su cerebro conserva y le vende a usted mismo la idea de que: “al menos no se lo comió todo”! Pero… ¡Eso es lo que usted cree! Si en casa contara con esos circuitos cerrados de seguridad bancaria dentro de nuestra tentadora área de la cocina; los videos lo delatarían  con imágenes de repetidos “encuentros cercanos” entre usted y ese apetitoso bocadillo que tenía guardado o escondido en el refri, la despensa o que algún ingenuo dejó olvidado en la mesa pensando que su “antojito” estaba a salvo ya que el ser más voraz de la casa (ósea, usted) se había propuesto hacer dieta, por lo que no era necesario salvar “dulces y pasteles primero”. ¡Ah! Pero usted fue tantas veces a la cocina y picó “tan sólo un poquito” de eso que se le antojaba, que al final de la tarde sólo quedo ¡Un cuarto de pieza! Y usted tan tranquilo, porque nunca tuvo la intención de comérselo completo, o ¡Peor aún! Nunca registró haberse sentado a comérselo todo; es más,  considero aun más conveniente que tome una rebanada o 1 porción moderada de aquello que tanto le gusta, que se siente a la mesa, se lo coma y lo disfrute ¡Pero! Concientemente… A que lo haga a escondidas, que ni le sepa a nada y ¡Que ni siquiera lo registre!. Sé que pensaran: “¿Y quién la entiende? La Licenciada siempre habla de fraccionar la dieta para bajar de peso y ahora resulta que no le parece que “fraccione” mi antojito a lo largo del día”.  Pues con fraccionar la dieta no me refiero a eso mis queridos lectores, por lo que le sugiero empiece a guardar bajo llave dulces, antojos y chocolates, y mejor saque lápiz y papel para anotar las siguientes recomendaciones que le voy a dar: cuando un nutriólogo habla de fraccionar la dieta, nos referimos al hecho de establecer un cierto número de comidas principales y una o dos colaciones intermedias, con el objetivo de complementar esos tiempos de comida principales. Es decir, la idea que pretendemos fomentar es: no comer demasiado volumen de alimento en una sola sentada, por lo que recomendamos comer moderadamente, para después prolongar la sensación de saciedad con uno que otro refrigerio ligero que le sirva de soporte para llegar en pleno uso de sus facultades mentales al siguiente tiempo de comida (cuando de conservar la cordura se trata en una dieta de reducción de peso) o mantener los niveles de glucosa en orden (cuando de tratar patologías como la diabetes, hablamos).  Así que sin entrar en más detalles (por falta de espacio y renglones en esta columna) por hoy hablaremos únicamente de esas importantes colaciones que sirven como apoyo de nuestra alimentación. Las colaciones que se recomiendan usar para una dieta promedio (Pongamos un ejemplo de unas 1500 a 1700 Kcal./día) deben de cubrir alrededor de un 15% de las calorías totales a consumir ese día, llevándose los porcentajes más altos el desayuno, la comida y la cena (30, 35 y 20 % respectivamente); de modo que si jugáramos el juego de: “sumar y restar” nos quedarían aproximadamente unas 225-255 Kcal. Para colaciones. ¿Ven por que les advertí no emocionarse de más con las cantidades? No alcanza ni para una torta de milanesa, ni un café de maquinita con un “paquetín” de galletas de prestigiosa marca, ni mucho menos para una bolsa de botana y un refresco ¿Para qué le alcanza entonces? Bien, hablemos de sugerencias prácticas: 2 Tzas. De fruta picada (120 Kcal. Aproximadamente), 1 Paq. De platanitos deshidratados tipo Sun Chips de 28 gr. (138 Kcal.) ó 1 Lata de jugo de verduras (65 Kcal.) ó 1 Yogurt para beber Light de 225 gr. (70 Kcal. Aproximadamente) ó ½ Tza. De granos de elote preparados a manera de esquites elaborados con mayonesa Light ¡Por supuesto! (140 Kcal.) ó 3 Tzas. De palomitas de maíz sabor natural ó Light (180 Kcal.) ó 1 Barra de cereal Special ___ (Complete la frase) contiene alrededor de unas 80 Kcal. (Varía según el sabor) ó 2 Tacos de verdura guisada sin grasa (Nopales, ejotes, rajas, etc.) aportan unas 110 Kcal. Aproximadamente (Utilizando tortilla de maíz), etc. De modo que usted  puede elegir una o dos de las opciones anteriores (sin llegar a sobrepasar las 225 o 250 Kcal.) y complementarlas libremente con verduras en la cantidad que usted guste, para saciar su hambre (En el caso de la jícama, la zanahoria, el chícharo, el betabel, etc. Procure no consumir más la ½ a ¾  De Tza. Ya que son verduras un poco más dulces que las otras). ¿Ve que de todas formas se pueden hacer rendir las calorías? Tal vez estas colaciones nunca parezcan igual de “llenadotas”, en comparación con las que usted se prescribiría; sin embargo, al momento de llevar una alimentación equilibrada entre cada uno de sus tiempos de comida, ¡No habrá necesidad de tener que consumir más de las cantidades antes mencionadas para saciar su hambre ó calmar su ansiedad!  Consulte al profesional de la salud que más le convenza,  para que le ayude a estimar su requerimiento energético diario, y así poder definir el plan de alimentación que más le convenga seguir al distribuir homogéneamente las calorías necesarias para cubrir con todos sus requerimientos y evitar que ande “picado” por ahí, alimentos que no necesita y que definitivamente, poco a poco podrían estar acumulando calorías de más a su plan de alimentación.