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VERANO PELIGROSO

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¡Ah! El verano… Temporada de sol, calor, vacaciones, tiempo libre, niños en casa, tiempo para descansar y experimentar cambios de horario, de rutina y ¿Por qué no? ¡De alimentación! Con frecuencia, aunque he de decir desde mi punto de vista profesional, también con pocos argumentos que lo justifiquen, la temporada vacacional es “pretexto” para relajarse en varios aspectos, ¡Incluso en los que menos se debería! Hablemos más concretamente, en cuestión de ejercicio y la alimentación.  Se nos hace lógico pensar en las vacaciones como algo que nos “libera” de toda responsabilidad y… ¡Es cierto! Bueno, si se es un niño de sexto de primaria o de segundo grado de secundaria, ¡Ese argumento es totalmente irrefutable! Pero cuando se es adulto, se trabaja y se tiene una rutina más o menos constante y poco afectada, la verdad sea dicha, por los ciclos escolares y sus periodos vacacionales; entonces no hay mucho que defender. Las vacaciones son periodos que nos cambian la rutina, pero siendo honestos, esto solamente ocurre en aspectos muy específicos y la mayoría de las veces controlables. Pongamos como algunos de tantos ejemplos, dos casos muuuy comunes: Caso 1: Si soy empleado y tuve la suerte de contar con 3 a 7 días de vacaciones en ese semestre, aunado a un buen fondo de ahorro,  lo mejor que me puede pasar, sería poder tomarme unas vacaciones de unos cuántos días fuera de la ciudad; situación en la cual seria muy respetable el hecho de que se quiera disfrutar la comida del hotel o de la ciudad que vistamos;  “Que no siempre se llega a hoteles que tengan gimnasio y que por tanto no se pueda hacer ejercicio durante esos días”,  “Que no siempre se tiene a la mano las opciones más sanas de comida”, etc. ¡Totalmente cierto y aceptable! Pero el periodo de “destrampe” es perfectamente limitable a esos días fuera de casa y,  una vez volviendo a nuestra respectiva ciudad y a la vida laboral normal, lo correcto  sería retomar la rutina cotidiana: comida casera, horarios fijos de comida,  rutina de ejercicios, tomar agua suficiente etc. Pues en realidad ¡No existe motivo alguno que nos impida hacerlo! Aunque el verano dure 2 a 4 meses, no hay trabajo (Y si saben de alguno ¡Por favor avísenme para aplicar lo antes posible!) que abarque enteramente dicho periodo vacacional, por tanto no hay porque relajarnos tanto en periodos que no lo requieren y/o en aspectos que son perfectamente controlables. Caso 2: Si son los niños los que salen de clases para cubrir un periodo vacacional de 1 a 2 meses,  la rutina lógica e indiscutiblemente cambiará, pues de momento tendrá que tener a sus niños más tiempo en casa; cosa que a la mayoría “los agarra de bajada” y la desesperación o la falta de costumbre a la presencia de 24 hrs. De los niños en casa, nos hará caer en una rutina de “consentir” a los chiquillos ¡Con tal de que se queden quietos y no den lata!. ¡Ah Pero además, no crean que ahí se queda la cosa! Se consiente a los niños y ¿Por qué no? De paso, se consiente uno también; “Que hay que llevar a los niños a pasear y a comprarles un helado y… ¡Por supuesto! La mamá y/o el papá se comen “Uno” o “Unos” cuantos para acompañar a las criaturas”; “Qué ya me traen mareada con tanto grito estos chiquillos latosos que tengo en casa?… ¡A rentarles una película y rellenarlos de refresco y palomitas para que dejen de gritar!”, etc. Los índices de consumo de golosinas, “chacharas” y comida chatarra se incrementa notoriamente en época vacacional ¿Cómo por qué? ¿Qué no tendría más lógica que si se cuenta con más tiempo libre durante las vacaciones, sería más fácil picar fruta y/o verdura para los niños? O en el mejor de los casos, inventar recetas de postres o platillos en versiones sanas, para elaborarlos junto con ellos? ¿Qué no si están los niños en casa igual se les puede organizar una serie de actividades o juegos que los recreen, entretengan y que sobre todo los cansen, en lugar de mantenerlos reposando tanta energía frente al televisor?  Y casos como los anteriores… ¡Varios!: que de sorpresa le llega la familia entera a comer, desayunar y cenar en su casa durante 1 semana entera (Si bien le va…) y a su parecer, todo parece indicar que tiene la obligación de consentirlos y tratarlos bien. Que no dan ganas de hacer ejercicio o que aunque uno desee hacerlo, los gimnasios cierran (Sólo algunos) durante el periodo vacacional, etcétera, etcétera, etcétera.  Situaciones que nos cambien la rutina pueden haber muchas; de colores, olores, y sabores varios, en diferentes periodos del año, en situaciones esperadas y otras cuantas totalmente no planeadas, etc. Las soluciones o respuestas a dichas situaciones pudieran ser varias, pero con actitud positiva puede tomarse siempre una mejor forma de proceder. No importa cuan latosos estén sus hijos por el clima, igual los puede calmar con un saludable postre de frutas casero,  que con un paquete de mantecadas; pero el resultado entre la elección de una u otra elección, dará una diferencia abismal, por favor…  ¡Tómelo en cuenta este verano!

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Acerca de Alex Colín

Diseñador Trágico de Querétaro, encargado de la imagen de KARTMAX/BARDAHL.

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